No estoy para nadie.
He decidido en silencio no estar para nadie hoy. Y no sé hasta cuándo estaré así. En mi espíritu escondo la verdadera razón
de querer lo imposible, como si yo fuera tan poderosa que nada lo fuera
realmente para mí.
Soy perseverante en este deseo loco. El desierto se apodera de mi vida, la luz se
aleja poco a poco y el mar se cruza entre la realidad y yo. Un muro a lo lejos me saluda y el sol se
asoma por una tarde bermeja. No estoy,
te repito, por si quieres decirme alguna cosa importante o si quieres ver cómo
está mi rostro en la soledad. Un mundo
pequeño para ti y grande para mí está recibiendo todos mis instintos humanos
por estos segundos y no hay nada más
maravilloso que esto. Entregar lo que soy
a lo desconocido, a lo perdido, a lo que nunca tú verás. Aquí sólo estamos mis personajes inventados y yo, aquí están
los que nunca me saludaron ni me saludarán, los que nunca me han
mirado ni me mirarán, aquí están los que nunca mueren, los que aparecieron en
mi vida atrevidamente para no irse jamás.
Aquí está mi verdadera mente revoltosa, aquí está mi locura declarada y
aceptada, aquí está toda un alma envuelta de
otros yo que no se conocen. No es para que
me observes, no es para que critiques mi
modo de ver las cosas o no verlas, simplemente para que sepas que existe todo
tipo de alma navegando por ahí.